En Bicicleta
11/01/2010
Pisco, Ica, Palpa, Nazca, Lomas, Chala, Atico, Ocoña, Camaná, Pedregal, Islay, Mollendo, Bom Bom, Ilo, Moquegua
Diario de viajes, de trabajos, de socialización con gente común en lugares comunes, de una larga ruta que no quiero que acabe...
Hoy hago revisión a dos semanas y dos días de viaje por la costa sur de un país lleno de mundos como es el Perú, desde Pisco con sus playas tranquilas y mansas, atravesando los viñedos de Ica que hacian bailar a su ciudad a diferencia de Palpa que quedaba en el olvido de aquellos que otrora la vieran florecer y que si no fuera por lo enigmaticas y misteriosas que son las líneas de Nazca ésta también se perdería empolvada por un desierto lleno de nostalgia como la memoria de Maria Reiche.
Ansioso por escapar de la gente y el bullicio de una ciudad bonita pero congestionada salí hacia punta Bombom, ahí encontré la tranquilidad y el silencio que quería, el buen trato de la gente me haría tenerle cariño especial a este pueblo, valle donde los niños todavía salen a pescar camarones, y regresan a sus casas embarrados de arena, lleno de muchas imágenes dejaba Bombom para avanzar hacia el Puerto de Ilo, travesia que me costaría el sudor y el hambre en una ruta que no tenía idea que se podia tornar así de dificil, no fue impedimento para llegar a Ilo y olvidarme de todo mirando los muchos barcos anclados en el puerto, parecía que el sol extendia sus gigantes brazos para guardarlos a todos, como un eterno guardian.
El cansancio acumulado en todos estos dias se ha hecho fuerte hoy, mantenía un paso lento y suave, el camino se mostraba fácil con algunas cuestas, poco viento, como si éste se hubiera resentido al dejarlo atras, había mucho silencio, el camino siempre uno solo, se notaba que la señalización había sido robada, no había nada, los camiones, y trailes pasaban lento parecían viejos que todo les pesa y caminan con pasos tardíos, se me acababa el agua, un hombre que se hallaba en una casa solitaria en medio del arenal me dijo que Moquegua estaba cerca ya, que no me preocupara, me vendió una gaseosa la que se desvaneció tan pronto estuvo en mi estómago, hoy hizo mucho sol, y yo ya estaba cansado.
Antes de llegar a Punta Bom Bom hay un pueblo que se llama La Curva, singular pueblo lleno de color, todas las casas tenían flores, 7 km mas y ya estaba en el pueblo de Bom Bom, valle verde fresco y pequeño, muy tranquilo, con muchos hospedajes a la vista.
La gente tiene ese aire lento de pueblo chico, muy agradable, la playa se extiende larga y limpia con un mar bailarin y jugeton que invita a refrescarte, me gusta mucho este lugar, todavía puedes ver a gente sentada en las esquinas conversando, los viejos en sus sillas sentados en la puerta de sus casas, que son grandes y frescas, me alegra el haber venido hasta aquí y no haberme quedado en la otra ciudad grande, confusa y rápida.
Este pueblo tiene mucho mas movimiento comercial, su mercado abarca casi tres cuadras y hay de todo, por sobre todo productos agricolas, también se pueden ver muchos negocios en los alrrededores del mercado todos tienen que ver exclusivamente con el agro, lo cual es lógico por todos los campos que vi cuando estaba entrando; la mayoría de los habitantes de Pedregal hablan kechua, pude comprobar eso mientras cenaba, la gente que estaba a mi costado iniciaba la conversación en castellano y luego cambiaban a kechua, me hace sentir un poco mal, el no haber aprendido a hablar kechua antes siendo el idioma natural del Perú.
Me he rocostado en el mar y he saludado al sol en su atardecer, por mi cabeza pasan una y otra vez los paisajes que he ido recorriendo hasta este dia, son incontables, la emoción que siento al estar aqui, el haber llegado hasta aqui pedaleando me crea una inmensa satisfaccion personal, sería egoísta el no mencionar la inmensa ayuda del Dios Padre, pues sin su mirada en mí cualquier cosa mala podría haber pasado, una oración cada mañana para que me guie y me lleve con bien, una oración al anocher agradeciendo llegar con bien, la ruta esta larga todavia, y en el fondo no quisiera que acabe, todavía quedan paisajes por descubrir...
OCOÑA es un valle de un verde profundo y lleno de vida, la primera impresión es muy fuerte, es como llegar a lo que todos estos cerros deserticos estaban ocultando, verlo desde arriba es consolador, como un oasis en medio del desierto, que te refresca luego de un largo y cansado caminar, la vista del delta del río mezclando sus aguas con el mar es simplemente hermosa.
Todo el día han sido subidas y bajadas, subidas y bajadas, cerro tras cerro, cerro de rocas, cerro de arena, cerro de rocas, al lado siempre del acantilado, a la altura del km 740 pude observar desde arriba una pequeña isla al lado del acantilado, me detuve a observar y se podía escuchar a los pocos lobos marinos que descansaban en esa pequeña isla, era emocionante, los mismos aullidos que en Islas Ballestas.
Salí del Puerto de Chala a las 9:30 am. una curva y tenía delante mío una gran cuesta, genial para calentar piernas, luego unos kilometros de planicie y el descenso, al principio los descensos me generaban mucho peligro pues el peso de las mochilas en la parrilla quitan equilibrio pero hoy ya no lo sentí así, bajaba tranquilo y sin prisa, entonces el sol desapareció, las nubes se tornaron espesas, estaba al lado del mar, y parecía que caería neblina (había letrero de: CUIDADO ZONA DE NEBLINA) pero no paso nada, al contrario había poco viento y aproveche para avanzar un poco, esforzando las piernas y pedalando un poco mas fuerte, rrecorrí 30 km. con mucha facilidad, pensé que serían así los 80 km que tenía pensado para hoy pero me confié, para las 11:00 am. el viento empezó a soplar y con toda su fuerza, entonces no queda otra que tener paciencia, hacerse amigo del viento y pedalear junto a él, como muestra de cuan fuerte es el viento en esta zona están las extrañas formas que ha ido tallando en las rocas, ejemplo maximo es la zona conocida como La Virgen en honor a la roca tallada por la erosión.
50 kilometros pedaleando junto al mar, genial, simplemente genial, hoy me tocó almorzar mi lata de filete de caballa (que estaba deliciosa) con galletas, y de postre unas pasas, bajo el sol como siempre, mi gran compañero, finalmente y para variar me equivoque con el kilometraje, no eran 80 km hasta Atico sino mas bien 88 km, pero bueno después de seis horas pedaleando esa es una diferencia mínima, unos 6 km antes de llegar a Atico pase por una playa hermosísima, su nombre es PUYENCA.
Pasaron seis kilometros para que saliera un letrero mas grande que los demas en los que advertía sobre la amenaza de arenamiento pero este era mas grande que todos los anteriores en todo este tiempo la carretera se ha acercado bastante a la playa, y esta vez si era arenamiento de verdad, fueron 5 km de arenamiento con tractores limpiando el único carril que ya casi desaparecia, que locura, cruzar ese tunel de arena fue una experiencia única, la bici continuaba en pie y la cadena shimano si que hacia fama de su marca, continué por el pueblo de Tanaka, que queda en la falda de un cerro que da con el mar.
Ese cerro de roca pulida por la erosión fue otra cosa, ahi el sol me caía encima en medio de un paisaje casi lunar, haciendo la cuesta mas dificil todavía, como siempre algunos camioneros me saludaban eso siempre da ánimo, una vez trepada la cuesta otra vez plano un poco ascendente, era extraño ver a lo lejos una nube gris que no se movia, poco a poco el ambiente fue cambiando de desertico a verdoso, y eso gris era una llovisna, yo apenas me lo creía, tener una lluvia casi al lado del mar, sin embargo estaba feliz, el ambiente se parecia a las montañas serranas todo verde y con el aroma fresco del pasto eran las lomas costeras de ATIQUIPA me entraron nuevas energias y continuaba, despues de todo me quedaban cerca de 30 km. para llegar a Chala podria decir que este lugar tiene sierra y costa a la mano, veía vacas a un lado y el mar turqueza al otro, un paisaje espectacular, lamentaba mucho el no tener una cámara fotográfica, pensé que si tendria una casa alguna vez ese seria uno de los lugares a considerar, siempre voy a recordar el letrero que decía: Bienvenidos a las Lomas Costeras con Mayor Flora del Planeta, un poco mas abajo se encuentran el desvío hacia Puerto Inca de donde se cuenta que los chasquis, mensajeros del Tawuantinsuyo, llevaban pescado fresco al Inca.
Hay casi 90km de desierto y mucho viento, el sol y el calor son obvios, salí temprano pensando ganarle al sol un par de horas, pero fue éste el que se adelanto un par de horas, he pedaleado desde las 6:30 am. hasta la 1:30 pm. bajo un cielo tan extenso y azul que hasta parecía como si el sol estuviera tomando un baño y nadase lentamente, ni una sola nube había sobre mí, y cada vez que levantaba la cabeza mirando al sol éste me decía: hoy no te escapas, ademas del cada vez mas extenso desierto, por momentos serpenteantes carreteras y por otras interminables líneas rectas en las que se perdía mi vista, todo eso con el viento en contra.
Con mucho calor he llegado a Nazca, cortos quedaron los 50 km. desde Palpa, el viaje fue interesante, he cruzado rozando la zona de las líneas y geoglifos que hay en esta zona, al lado de la carretera había una torre desde la cual se podían observar las líneas en forma de manos, tan solo la vez y te quedas impresionado con la exactitud que tienen, me quede un rato ahi, contemplando la extensa pampa donde están grabadas las líneas.
Terminado el almuerzo embarré con bloqueador mi rostro, y me lanzé a la carretera, no importaba lo que venga o cuan largo se tornara el camino, solo importaba pedalear para llegar, se veía larga e infinita la carretera pero luego te das cuenta que no tiene porque acabar, me dió una sonrisa el ver a otros viajeros en motocicletas que venían en dirección contraria saludarme, hubieron camioneros que también lo hicieron, me sentía bien, el viento entonces comenzó a soplar y por momentos la arena se metía a los ojos me preocupe por terminar ese tramo lo antes posible, me quedaban 30 km. para llegar asi que continué, fue en ese tramo donde me encontré con otro ciclista que había parado en una casita a esperar que baje el sol, me senté a conversar con él un rato, y decidimos ir hasta Palpa juntos, su destino es el Cuzco, poco a poco nos alejamos del viento traicionero y comenzamos a subir las montañas pequeñas pero empinadas, al descender y casi llegando a la planicie nos topamos con un guardián del camino, el perfil de un guerrero que cuida la senda y a quienes van por ella, llegamos a Palpa a las 5:10 PM. después de haber pedaleado 13 km. mas, osea 103 km. en total.